Árbitro Gaditano en Suecia (Navidad 1a parte)

Publicado: 16/01/2013 en Uncategorized

Saludos una vez más desde Suecia,

Bueno, después de las fiestas e intentando volver a caber en los pantalones, me decido de nuevo a escribir algunas líneas sobre la vida en Estocolmo. Esta vez os hablaré precisamente de cómo se pasa la Navidad por estos lares.

Aquí se celebra la “Navidad” desde antes de que llegara el cristianismo, los vikingos ya celebraban, en el solsticio de invierno, el festival de “Jul” (traducido como Navidad), de manera absolutamente pagana (realmente celebraban que por fin había pasado el día más breve y oscuro del año, el 21 de diciembre, y lo peor de la oscuridad quedaba atrás), por tanto la Navidad no tiene muchas connotaciones religiosas (Suecia es un país predominantemente protestante y el más laico del mundo) sino mas bien es una festividad donde poder reunirse con familiares y amigos y así combatir los largos días de oscuridad y el mal clima (por eso la luz está muy presente en estas celebraciones).

A pesar de esto, aquí se vive con gran ilusión esta festividad y de hecho se alarga bastante tiempo, dura nada menos que 7 semanas aproximadamente.

Todo comienza con el primer domingo de adviento, cuando se enciende la primera vela de las cuatro que ponen en una especie de candelabro para ello (adventsljusstake), y cada domingo se va encendiendo otra vela. También es habitual que los más pequeños ayuden a contar los días que faltan para Navidad con un “adventskalender”, un calendario que comienza el día 1 de diciembre y en el que cada día que precede a la Navidad está representado por una ventanita debajo de cual hay una chocolatina o dulce (además el día 1 de diciembre es tradición que comience un programa en la tele llamado “Julkalender”, se trata de una miniserie de capítulos cortos que emiten diariamente hasta el día 24 y venden unos calendarios, de ahí el nombre, en el que cada día tiene una ventanita y debajo hay una pista sobre el capitulo del día siguiente). Todo es una cuenta atrás esperando al día 24.

Durante todo el mes de diciembre los familiares y amigos suelen reunirse en casa, al calorcito del hogar (dentro hace siempre unos 22 grados, bendita calefacción!), para beber “glögg” (una especie de vino o ponche que se sirve caliente y con almendras y pasas) y comer dulces típicos como “lussebullar” (panecillos de azafrán) y pepparkakor (galletas de jengibre, como el de la película Shrek).

El día 13 se celebra Santa Lucia, es una celebración bastante curiosa, pero muy importante aquí. Para entenderlo un poco os cuento la leyenda, Lucía (que significa la que porta la luz) fue una santa italiana que, según la leyenda, murió mártir en el año 304 por negarse a casar con un hombre pagano que le había pedido la mano (ya que de niña juró a Dios que permanecería siempre virgen). Lucía fue acusada de ser cristiana (algo muy perseguido en esos tiempos) y condenada a morir en la hoguera. Sin embargo, las llamas no lograban alcanzar su cuerpo y al final, los soldados tuvieron que usar la espada para decapitarla. Santa Lucía es la patrona de la vista, algunas leyendas cuentan que los soldados le arrancaron los ojos pero, ella siguió viendo y otras dicen que perdió la visión cuando estaba en la hoguera y luego, momentos antes de morir, la volvió a recuperar.

El origen de la celebración se produce en la Edad Media, aunque en esa época, debido al retraso acumulado por el Calendario Juliano, la festividad de Lucía coincidía con el solsticio de invierno y, por tanto, el día más corto del año (21 de diciembre), por ello esta festividad está dedicada a la llegada de la luz.

Hoy en día, en la mañana del 13 de diciembre, a las guarderías, colegios, iglesias, oficinas… a todas partes van grupos de niños y niñas y jóvenes formando una especie de procesión con las luces apagadas y cantando villancicos y canciones dedicadas a Santa Lucia. Los “stjämgossar” (niños estrella) que acompañan a la santa van vestidos con túnicas blancas, llevan palillos en la mano con una estrella en la punta y sombreros en forma de cucurucho adornados con estrellas en la cabeza. Las niñas, damas de honor o “tärnor” llevan también largas túnicas blancas, una cinta brillante en el pelo y en la cintura y velas en la mano, y en medio está Santa Lucía que según la tradición lleva velas en el pelo formando una guirnalda sobre la coronilla, que representa las llamas de la hoguera donde murió, y una cinta roja en la cintura como símbolo de la sangre que demarró. Es un poco extraño pero la verdad es que es bastante bonito.

Como algo curioso os contaré que es costumbre que el día de los premios Nobel, el 10 de diciembre, se despierte a los ganadores con una procesión de Santa Lucia, el caso es que algunos de ellos, que no eran precisamente jóvenes, se han despertado creyendo que habían muerto y venían los ángeles a llevárselo…

Y por fin llegamos al 24 de diciembre, la gran celebración, el día que todos esperaban, pero creo que esto se está alargando más que la Navidad sueca (ya os lo advertí), así que será mejor que pare y deje el resto de la festividad para la siguiente entrega y os cuento como termina todo el día 13 de enero, de esta forma dejó también que os pique un poco la curiosidad…

Hälsningar!

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